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Nov 08 2016

LADAKH NOS HA DEJADO PARA SIEMPRE

LADAKH NOS HA DEJADO PARA SIEMPRE

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LADAKH DESCANSA YA PARA SIEMPRE
Hay veces que, cuando tenemos que despedir a algunos de nuestros amigos que viven en el refugio, duele tanto que no se sabe ni cómo empezar. Este es el caso de Ladakh uno de nuestros apadrinables.
Aún recuerdo como si fuera ayer el día que hace unos siete años conocí a Ladakh. Íbamos a recoger algunos gatitos de la perrera para intentar buscarles hogar. Allí estaba él tan asustado que se aferraba a lo más alto de los barrotes del habitáculo donde se encontraban los gatos. Su miedo era tal que el modo de pegarse a esos barrotes le había causado graves heridas en el rostro y en sus patitas.
Desde un principio sabíamos que Ladakh no iba a ser fácilmente recuperable para adopción. Era un gato callejero que por mala fortuna había acabado, sin saber cómo, encerrado en aquel terrible sitio, con muchos gatos que no conocía y muchos más perros al otro lado de los barrotes que aún daban más miedo. ¿qué había hecho él para que lo sacaran del lugar dónde había nacido y era feliz?
En poco tiempo sus heridas físicas remitieron y se convirtió en un hermoso macho que consiguió vivir muy a gusto en nuestro refugio gracias a las muchas amistades que forjó con los gatos que por nuestras instalaciones han pasado.
Pero muy a nuestro pesar sus heridas internas en sus sentimientos y pequeña cabecita no desaparecieron.
La belleza de Ladakh se mantenía a distancia, era imposible tocarlo y mucho menos vacunarlo o curarlo si caía enfermo. Muchas veces pensamos que un terrible día como el del pasado viernes 12 de mayo de 2017 tendría que llegar. Pero gracias a Dios ese día ha tardado más de siete años en acaecer.
Cuando pasó un tiempo vimos que su adopción iba a ser imposible por lo que decidimos que si querían apadrinarlo sería bueno para él, ya que así de una u otra forma alguien se estaría preocupando por él aunque estuviese muy lejos.
Hace cosa de un año Ladakh empezó a perder su lozanía y a cada día que pasaba iba empeorando… aunque muy lentamente.
Un terrible mal que no hubiéramos podido evitarle aunque hubiese tenido adoptante se había cebado en él.
Un tumor en el bazo fue comiéndose lentamente su vida. Pero ni siquiera así perdió su respeto hacia los humanos y sus pocas ganas de estar en brazos de alguien.
Ladakh, solamente el último día de tu vida, cuando ya estabas sedado, pude acariciar tu hermoso pelaje, pude besar tus ojos y pude despedirme de ti tal como hubiera querido recibirte el día que llegaste.
Ahora has dejado de sufrir, pero no has dejado de estar en mi corazón. Nunca olvidaré tus profundos ojos azules llenos de miedo, dolor y desconfianza, pero tan deseosos de que llegáramos cada día a pesar de todo.
Espero que seas muy feliz estés donde estés hermoso Ladakh y que tus bellos ojos azules vuelvan de nuevo a ser como cuando estuviste entre nosotros.
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